Nuevo blog

Milady, si casi no actualizas este…

Bueno, vale, no tengo el blog más actualizado del mundo en Lo que ellos no sabían, pero aún así he decidido inaugurar otro un poco diferente:

Ante la duda, reiniciar

En este nuevo quiero ir acumulando esos pequeños truquillos que hacen la vida más fácil en el ordenador, y que por usarlos a menudo se me olvida que no todo el mundo los conoce. Nada complicado, un atajo de teclado por aquí, una forma más fácil de descargar por allá, cosas que sean útiles a la mayoría, no sólo a esa gentecilla rara que nos hacemos llamar informáticos. Espero que os sirva, y si tenéis alguna duda o sugerencia para que añada ahí, ya sabéis, decídmela.

http://anteladudareiniciar.wordpress.com/

Si entras salvo al gatito:

Vivo en mordor

Día 1.

– Ya tenemos el catálogo, ¿gastamos ya los puntos que nos quedan?
– Vale mamá, ¿puedo ver qué hay y así eleg….
– No, quiero que encargues este, y así los gastamos.
– ¿Y si veo algo que necesite más?
– Encárgalo YA.
– Sí mamá.

Aquí Milady debió haber sospechado algo, esa mirada de fuego en sus ojos, ese tesoro que quería que le trajeran los repartidores…
Pronto llegó un mensaje de la empresa a la que hicieron el pedido, en adelante Saruman (en este siglo los llaman e-mails):

Es un honor informarle de que tenemos lo que solicita, enviaremos con la empresa Nâzgul S.L. su tesoro, lo tendrá en unos días, puede consultar vía palantir dónde se encuentra en cada momento haciendo clic aquí.

En principio no debía ser una misión difícil, la empresa que lo enviaba traería el pedido desde la capital del reino hasta su morada que esta a unas pocas horas por carretera, lo que ella no sabía, es que las complicaciones de los caminos en el siglo del GPS y Google maps podían ser peores que las de antaño.

Día 2
Milady comprobó por curiosidad cómo funciona aquello del palantir, hizo clic donde le indicaban y descubrió que el tesoro ya había salido de la capital del reino, la cosa marchaba. ¿Hacia dónde? Buena pregunta.

Día 3
La empresa de Saruman envía un mensaje de madrugada:

El tesoro está ya en camino, lo recibirá en uno o dos días.

Bueno, pensó Milady, no es mucho tiempo, podrían afinar más, pero está bien, hoy y mañana y pasado va a haber siempre alguien en casa, y esto está tranquilo, les oiremos llegar.

Día 4

-¿Llegará pronto verdad? Me da mala espina…
– Tranqui, lo dices como si fuera a llegar más tarde que la madre de los hijos de Ted Mosbi1

Día 5

(Ding Dong)
– ¿Mi tessssssoro?
– No, que es el del butano…

Día 6
Milady comprobó vía Palantir para ver si averiguaba porqué no había llegado nada aún, lo que leyó era algo críptico:

Fecha y Hora Código Descripción de Situación
Día 2 00:00:00 T1 EN TRANSITO
Día 3 09:22:00 T2 MERCANCÍA EN REPARTO
Día 3 17:30:00 I523 CERRADO O AUSENCIA, NUEVO REPARTO
Día 4 08:14:00 T2 MERCANCÍA EN REPARTO
Día 4 20:00:00 I547 CONCERTANDO PROXIMO REPARTO

El tesoro parecía estar llevando una ruta bastante curiosa, lo repartían y nadie lo traía. Como era fin de semana a esas alturas estaría descansando en algún punto del camino… (o de juerga, con estas cosas nunca se sabe).

Día 8 
Mensaje de los Nâlgul a las cinco y media de  la tarde:

¿Cuándo vas a estar en casa? Hemos ido dos veces y no había nadie tenemos tu tesoro aquí esperando.

Volvió a consultar vía Palantir dónde estaba el tesoro, el dónde no lo supo, pero descubrió, que cinco minutos antes los Nâzgul habían estado un rato antes en su casa, o eso parecía. No había aviso en el buzón, no había llamado nadie, la casa estaba tranquila. Decidió llamar a los Nâzgul, esperando que no le hablaran en un idioma raro:

(Música, música, más música)
– Nâzgul S.L. Le atiende Bjalkslkkk ¿en qué puedo ayudarle?
– Verá, es que tengo un pedido pendiente, la empresa Saruman me iba a mandar un envío con vosotros y aún no me ha llegado, bueno sí, pero pone en la web-palantir que no estaba en casa, y es mentira, yo estoy en casa.
– ¿Está segura de que había alguien en casa en el momento de la recepción?
– Sí, hace cinco minutos yo estaba en casa, dígale por favor a su repartidor que vuelva.
– ¿Tiene aviso en el buzón?
– No.
– ¿En qué provincia está?
– Provincia de Milady
– Tiene que llamarles a ellos.
-…
– Yo no puedo hacer nada desde aquí.
– ¿Darme el número?
– Sí, no se retire.
(Música, música, más música)
– El número es… un placer solucionarle sus problemas
– ¿Solu…qué?

Bueno, si el Nâzgul principal no podía hacer nada llamaría al Nâzgul local, a ver qué contaban.

(Música, música, más música)
– Nâzgul S.L. Le atiende Bjalkslkkk ¿en qué puedo ayudarle?
(¿Alguien entiende alguna vez los nombres que dicen? Deben ser orcos o algo)
– Verá, es que tengo un pedido pendiente, Saruman me iba a mandar un envío con vosotros y aún no me ha llegado, bueno sí, pero pone en la web-palantir que no estaba en casa, y es mentira, yo estoy en casa.
– ¿Está segura de que había alguien en casa en el momento de la recepción?
– Sí, hace 20 minutos yo estaba en casa, dígale por favor a su repartidor que vuelva.
– No se puede, tendrá que ser para mañana. ¿Por la mañana o por la tarde?
– Bueno, pues para mañana por la mañana entonces, pero dígale que mire bien la dirección o que llame al teléfono que tienen para ello y me pregunten.
– ¿Tiene aviso en el buzón?
– No.
– Pues suelen dejar avisos de ausencia.
– Ya, pero a mi no me han dejado ninguno, empiezo a dudar de que realmente hayan estado aquí.
– ¿Su dirección es: [inserte aquí dirección de Milady perfecta, sin errores]?
– Sí.
– Pues pone que el envío es para mañana
– Ya, si lo acabamos de cambiar.
– Pues no puedo hacer nada.
– Me empieza a quedar claro.

A estas alturas Milady empezó a temer que el invierno llegara a Invernalia2 antes que su paquete, el cual según le decían estaba en la ciudad ya.

Día 9
Por la mañana:

(Ding Dong)
– Mi tessssssoro…
– No, es el cartero.
– ¿Con mi tessssssssoro?
– No, con las facturas. ¿Por qué hablas con tantas eses?

Mientras Milady se disponía a comprobar si aparecía la futura mujer de Ted Mosbi sonó el teléfono. Milady creyó que sería el repartidor, ilusa…

(ring, ring)
– ¿Diga?
– Le llamo de Nâzgul S.L. de su ciudad mi nombre es bjalkslkkk, verá, es que hay un problema con su pedido.
– ¿Sólo uno? Qué alivio, creí que se lo habían comido y que había más problemas, vamos mejorando, cuénteme.
– Es que usted indicó que se lo enviáramos por la mañana.
– Sí, me preguntaron y dije por la mañana, ¿cuál es el problema? ¿Está prohibido madrugar en la religión de los Nâzgul o algo?
– Es que el Nâzgul de su zona no pasa por allí por las mañanas.
– Por las tardes me ha quedado claro que tampoco.
– ¿Cómo dice?
– No importa. ¿Cuándo puede venir a traerlo?
– Cuándo usted prefiera. ¿Estará mañana por la tarde en casa?
– Sí, y por la noche, y por la mañana, y llevo en casa desde que me enviaron el maldito pedido hace un montón de días….
– De acuerdo, se lo apunto para mañana por la tarde.
– ¿Y porqué no me lo mandan hoy? Por curiosidad más que nada.
– Porque ya no se puede, como indicó por la mañana y por la mañana no pasan por ahí ya no puedo decir que se lo manden por la tarde.
– Se lo pasan bien a mi costa, ¿verdad?
– ¿Disculpe?
– Da igual, pero dígale al repartidor que por mi casa no ha pasado ningún día, que no se lo invente, que pregunte la dirección, que no pasa nada, no será menos hombre por ello, y dele estas indicaciones para llegar, dado que creo que en vez de en el centro de la ciudad han debido mover mi casa conmigo dentro y ahora vivo en Mordor, dígale que busque una puerta enorme negra y que llame, justo la que está al lado de la torre muy alta con un ojo de fuego arriba.
– De acuerdo yo se lo digo, que igual no conoce esa calle, un placer ayudarle.
– ¿ayu… qué?

Por la tarde Milady y alguien que seseaba miraron por la ventana un rato. ¡¡¡Y vieron al repartidor de Nâzgul S.L.!!!!! Les mintieron, sí que conocen la calle, pero sólo para ir a la librería de enfrente, no a casa de Milady…

Día 10
El pedido no llegó, ni por la mañana ni por la tarde. Milady concluyó que vivía en Mordor, en algún momento habían movido su casa con ella dentro, y desde aquí quiso lanzar un mensaje:

Frodo, ya tuviste bastante con el anillo, deja que llegue mi paquete, que no es mucho pedir…
Mi nueva casita, en invierno hace calorcito y en verano no da mucho el sol. En cuanto apague el faro de la torre será un lugar perfecto para las visitas.  (Photo credit: Wikipedia)

Mi nueva casita, en invierno hace calorcito y en verano no da mucho el sol. En cuanto apague el faro de la torre será un lugar perfecto para las visitas. Tal vez deba poner ascensor…
(Photo credit: Wikipedia)

 

1. Efectivamente, la madre ha llegado antes que el paquete…
2. Voy por el quinto libro de Canción de Hielo y fuego, llevan desde el primero diciendo Winter is comingWinter is coming… Aún no ha llegado.

 

Nota de la autora:
Historia basada en hechos reales, los nombres obviamente son falsos, lo de que vivo en Mordor… empiezo a creer que es cierto.

Actualización
Había puesto nombres falsos, pero después de otro episodio surrealista en el día de hoy al teléfono, lo dejo claro, Seur me está vacilando.

San Valentín, manual de supervivencia. Segunda parte

Para sobrevivir los días previos a San Valentín tenéis el manual de supervivencia aquí. En esta parte del manual se hablará del día en cuestión.

El día d

Aunque no quieras los días pasan, y un día el calendario marca el 14, llega por fin el día del terror. Si has tenido muchas conversaciones de las anteriores, puede que te hayas hartado del San Valentín de las narices y no quieras ni oír hablar de amor, ni de regalos, ni de romanticismo. Por el día será como cualquier otro, con la salvedad de que te llamará algún amigo que está comprando el regalo a última hora y no sabe qué comprar. Las respuestas estándar del resto de la semana son igual de válidas. Recordemos:

[Suena el teléfono]
– ¡Socorro, socorro, socorro!
– mfmfmf… Estaba echándome la siesta, [bostezo] ¿qué pasa?
– ¿Te he despertado? Lo siento, ya llamo a otra.
– No, ahora que ya me has despertado con tanto socorro me lo cuen[bostezo]tas.
– pues es que tengo un problema, no sé qué comprarle a mi novio por San Valentín.
– ¿Y eso era una cuestión de vida o muerte?
– Claro. Además lo tenía pensado ya y no quedan en la tienda, y estoy nerviosa, y es hoy, y necesito comprar un regalo, y…
– ¿y tú no estabas el año pasado riéndote de todo esto y criticando San Valentín? XD
– ehhh… ya estás cambiando de tema, ¿qué le compro?
–  Pues no sé, no sé, cómprale un detallito, o haced alguna cosa juntos, o sexo desenfrenado…
– XDD ¿sexo desenfrenado? No se supone que tiene que ser romántico?
– ¿Y qué hay más romántico? Añade lencería o alguna fantasía.
– Eh, no sé, creo que voy a entrar en su tienda favorita de cosas frikis y a comprar algún peluche de Star Wars o algo así.
– Tengo un déjà vu…

Una vez superado casi el día, queda la noche, todas las parejitas están en sus respectivos planes San Valentinianos, y tú quieres sobrevivir a lo que queda con la esperanza de que al día siguiente la gente vuelva a hablar de cosas frikis, fútbol y que los políticos son malos.

Aquí recomiendo varias alternativas para pasar esa noche:

Alternativa 1

Irse de tapas con los solteros de tu grupo de amigos, o a cenar unas hamburguesas, o una pizza… son alternativas que las parejitas no suelen coger para esa noche, te lo pasarás bien y no estarás rodeado de corazones, purpurina y arcoiris por todas partes. Se puede acoger aquí a los amigos emparejados que tienen una relación a distancia ahora y no pueden verse, tampoco querrán oír hablar de San Valentín.

Alternativa 2

Hay gente que tiene a todos los amigos emparejados, o que sus amigos solteros están ocupados. Que no cunda el pánico, es una noche normal, salvo que no quieres oír hablar de corazones (si repito una vez más la palabra corazones vomitaré purpurina). Quedarte viendo la tele es un error, por algún extraño proceso mental, los que eligen la programación creen que a los que les gusta San Valentín van a estar en casa viendo la tele, en lugar de ser al contrario. Así que esa noche, a diferencia de las demás, Cosmopolitan y Divinity no suelen ser los canales con más pasteladas seguidas. Es mejor comprar palomitas y ver una peli de… tu colección personal que por supuesto no has obtenido por medios poco legales claro (señor de la SGAE ya puede pasar de largo). Con helado también sirve, pero pensarás que estás en una película romántica, cuando la prota está sola autocompadeciéndose al estilo Bridget Jones, y se trata de sobrevivir a San Valentín, no de hundirte más, que tú no tienes a Colin Firth detrás.

Llegados a este punto, te queda la difícil decisión de elegir película, y a ti, que a lo mejor el resto del año te encanta Love Actually o Chocolat, no te apetece nada ver gente enamorada, ni pasteladas, ni enamoramientos mágicos. Esto es complicado, porque en Hollywood les encanta meter historias de amor con calzador en cualquier cosa. O media historia de amor, para dejar la otra media para la siguiente película. Un ejemplo, si las típicas películas románticas tienen una historia de amor tal que así:

  1. Chico conoce chica.
  2. Chica conoce chico.
  3. Chica y chico se llevan mal.
  4. Chica y chico se quieren.
  5. Chica y chico se pelean.
  6. Chico se da cuenta de lo que pierde, chica llora con una amiga y come helado.
  7. Chico hace algo increíblemente romántico o un detallito.
  8. Chica y chico se quieren y comen perdices.

La típica película de acción supuestamente de tipos duros que no quieren pasteladas tiene a una chica con algo más de silicona que la anterior y la historia suele ser:

  1. Chico conoce chica.
  2. Chica conoce chico.
  3. Chica y chico se llevan mal.
  4. Chica y chico se quieren y salvan el mundo juntos.

Descartadas la mayoría de acción podrías pensar que las de superhéroes o ciencia ficción te valdrían, error, los frikis y casi frikis también tienen su corazoncito y suele haber una historia parecida a la anterior. Las de guerra pueden servir, abstenerse de ver Pearl Harbour, que ahí no se disparan hasta que no se ha montado el culebrón. Las de Tarantino son una buena opción, sangre, sangre, diálogos sobre hamburguesas, sobre la vida o sobre alguna chorrada, y venganzas. Las de artes marciales tampoco, el prota se enamora de la chica a la que ayuda porque la mafia persigue a su padre. En las de terror evitar las de adolescentes, si llevan niños mejor, dan más mal rollo, y total como vas asustada de ver todo rosita a tu alrededor… Si hay vestidos de época también hay que evitarlas, suelen llevar historia de amor y además muere hasta el apuntador. En resumen, gentes de Hollywood, ¡moñas! ¡que sois unos moñas!

Alternativa 3

Celebrar el año nuevo Chino, empieza ahora el año de la serpiente, no es mal momento para aprender sobre tradiciones ancestrales asiáticas para huir de tradiciones ancestrales anglosajonas. Tampoco es muy grave que no coincida exactamente por unos pocos días.

Alternativa 4

Quedarse en casa tapada bajo una manta y no abrir a nadie, no coger el teléfono y no tener contacto con el mundo. Esta está altamente desaconsejada para la supervivencia ante tal aluvión de romanticismo en el exterior, esto no es supervivencia, es hundirte en el mar con una bola de hierro atada a los pies. Se permite sólo en caso de gripe A (o de cualquier gripe que esté en el abecedario, que no marginamos gripes).

 Alternativa que no reconoceré

Estar en casa o en cualquiera de las alternativas anteriores, que suene el timbre, abrir la puerta, que aparezca un ramo de flores más grande que tú, ¿tiene piernas? no, es el repartidor que está más cansado de San Valentín que tú misma, darte cuenta de que estás en pijama y el chico es mono, maldecir tu mala suerte, descubrir que tiene una tarjeta con una dedicatoria preciosa, olvidar todo lo anterior y amar de repente las pasteladas artificiales de San Valentín. Ejem, Milady, ¡moñas! ¡Que soy una moñas!

Nota: Cualquier parecido con la realidad es pura coincidencia.
Milady no se hace responsable de posibles efectos adversos derivados de intentar reproducir algo de lo aquí expuesto en el mundo realtm.
Milady jamás de los jamases reconocerá haber dicho lo que pone en la última alternativa, está escrita bajo presión, seguro.

San Valentín, manual de supervivencia. Primera parte

Como se empeñan en recordar tiendas, televisión e Internet a partes iguales, ha llegado ya la semana del terror, la semana más rosa del año, porque todos mienten, hablan del día de San Valentín (14 de febrero), ¡já! es una semana entera de preparativos y huidas. ¿Qué mejor forma de recordar a un hombre ejecutado en el siglo III D.C. por casar a gente que olvidarnos de ese hombre y regalar algo a la pareja?

Previously…

Te levantas por la mañana, como un día normal, notas algo diferente en el ambiente, pero no le das importancia, debe ser por quedarte hasta tarde la noche anterior viendo esa peli romántica que ponían en la tele, sales a la calle, hace frío, pasas delante de una tienda, te miras en el escaparate a ver cómo llevas el pelo, sigues… un momento, ¿qué han hecho con ese escaparate?? Lo que antes era algo normal con cosas expuestas y cartelitos de “Rebajas” ahora se ha convertido en el plató de Corazón, huyes antes de que salga Anne Igartiburu a decirte lo último sobre famosos. Sigues tu camino, te das cuenta que otras tiendas han hecho lo mismo, por todas partes aparecen rosas rojas, corazones rosas y papeles de regalo, ¿es una pesadilla?  ¿sigues durmiendo? te pellizcas… aughh, mierda, pues no es un sueño. Pero no puede ser ya, si hace cuatro días era navidad, la cuesta de enero, y ahora, quedan pocos días para San Valentín.

Los escaparates ponen cosas como estas, se llenan de cursiladas que asustan.

No pasa nada, puedes sobrevivir, como no tienes pareja no te tienes que complicar con esa fecha. Eso crees. Quedas con una amiga, y entre café y café te cuenta sus problemas preocupadísima:

Posible conversación 1:

– No sé que regalarle a mi churri para San Valentín, dame alguna idea…
– Y yo que creía que lo bueno de estar soltera en estas fechas era no preocuparse por esas cosas.
– Por fi… [ojitos de Bambi]
– ¿No tuvimos esta conversación hace poco para Navidad? No sé, cómprale un detallito, o haced alguna cosa juntos, o sexo desenfrenado…
– XDD ¿sexo desenfrenado? No se supone que tiene que ser romántico?
– ¿Y qué hay más romántico? Añade lencería o alguna fantasía.
– No sé, no sé, creo que le voy a comprar el reloj que tenía pensado.
– ¿Y para qué me preguntas entonces?
– …

Posible conversación 2:

– Estoy preocupada por el maldito San Valentín.
– Ah, ¿al final sí lo vais a celebrar?
– No, si le he dicho que no hace falta que me regale nada, pero hemos quedado para cenar en su casa, como otro día más.
– ¿Y cuál es el problema entonces?
– El año pasado le regaló a su novia de entonces un ramo enooorme de rosas y un montón de cosas más. A ver si después de todo me va a regalar algo creyendo que yo quiero esas moñadas y no sé si comprarle algo.
[¿No se supone que la comunicación de pareja sirve para evitar estos malentendidos?]
– Pues no sé, puedes comprar algo y si te da regalo se lo das y si no lo guardas para su cumpleaños.
– Hala, tampoco voy a hacer eso. [En el fondo no quieren escucharte, quieren que les escuches sus problemas Valentinianos]
– Pues no sé, no sé, cómprale un detallito, o haced alguna cosa juntos, o sexo desenfrenado…
[Nótese que hay respuestas estándar que te valen en cualquier tipo de estas conversaciones de San Valentín]
– XDD ¿sexo desenfrenado? No se supone que tiene que ser romántico?
– ¿Y qué hay más romántico? Añade lencería o alguna fantasía.
– Eh, no sé, creo que no le voy a hacer nada, que hemos quedado en que es un día normal, aunque él creo que ha elegido alguna película romántica.
– ¿Y para qué me preguntas entonces? Si es que en el fondo los moñas son ellos, no nosotras, pero cuántos problemas dan.

Vale, también podrías dar respuestas no estándar acordes a los gustos de cada uno, sus ideas respecto a San Valentín, su presupuesto y lo cursis que sean, pero seguirán comprando lo que tengan elegido previamente, y además la conversación pasa luego a la compasión y a hacerte sentir mal inconscientemente porque tú no tienes las preocupaciones de San Valentín:

– Ay, pobre, a ti te debe cansar hablar tanto de San Valentín, como no tienes novio ahora… [Primer intento, como si fuera algo malo]
– No, si teniendo también me cansa una semana entera en la que todos hablan de moñerías, corazoncitos y regalitos.
– ¡Jajajaj!! Qué graciosa eres.
– No, si iba en serio, de verdad, sales de tiendas y todo corazones por todas partes, que te entra un complejo de Igartiburu pero más bajita…
– ¡Jajajaja!!! Ni que te fueras a poner a contar como encontró novio la duquesa de Alba, os envidio a las solteras a veces, sin tanta preocupación. [Ahí, tú que estabas tan feliz sin preocupaciones, y tu amiga mete en la misma frase que estás soltera y sin compromiso y hasta la de Alba ha encontrado novio. Les traiciona el subconsciente]
– Cierto, ahora me voy a ir a leer tranquilamente un libro a la vez que escucho música relajante mientras tú te pateas el centro comercial lleno de gente intentando buscar un regalo para tu novio que no lleve corazoncitos, no sea lo mismo que en reyes, amigo invisible y último cumpleaños y no lo tenga repetido, ni sea demasiado caro, ni demasiado barato, ni demasiado poco romántico, ni demasiado típico… [había que contrarrestar…]

Después de estas conversaciones ya no estás tan relajada porque no te afecte San Valentín, ya te ha tocado de rebote parte del estrés de comprar los regalos (el erótico resultado de estos se lo quedan las parejitas en cuestión). Así que puedes quedar con tus amigos chicos. Estos dirán normalmente que San Valentín es un invento consumista, que hay que quererse todo el año, que tal y que cual… (y más si están en grupo), pero luego:

– ¿Le vas a comprar algo a tu novia?
– Un detallito sí mujer, que es San Valentín, y me hace ilusión verla contenta por tener un gesto romántico, ¿qué flores crees que le gustarán más con el regalo?

¡Moñas! ¡que sois unos moñas! Si a vosotros en el fondo os gusta más esta parafernalia.

Conclusión, en  los días previos, es mejor hablar con los amigos solteros, no hablar con el mundo es otra opción, y es una semana buenísima para dedicarte a leer, jugar a ese videojuego que tienes pendiente o hacer chapucillas en casa, pero te dicen que necesitas aire fresco y te llaman para quedar. Al final, acabarás teniendo alguna conversación de las anteriores, no pasa nada, como ya lo sabes de antemano puedes prepararte las respuestas estándar. Ah, y cuidado con Internet, que las páginas y los blogs se llenan de especiales de San Valentín… ups, mejor no digo nada…

Continuará…
Nota: Cualquier parecido con la realidad es pura coincidencia.
Milady no se hace responsable de posibles efectos adversos derivados de intentar reproducir algo de lo aquí expuesto en el mundo realtm.

Hello world!

Todos los días, millones de personas usan un ordenador por primera vez. ¿Recuerdas tu primera vez? (Hablo de ordenadores, por supuesto ;)) Algunos sienten algo de miedo, no quieren “romper” nada. Hay quien siente admiración. Para cierta gente es muy fácil, y difícil 5 minutos más tarde, y después fácil otra vez… Pero la mayoría cree que hay magia bajo sus dedos. Pulsan un botón, entonces un programa para escribir textos se abre, e inmediatamente aparece un clip en la pantalla preguntándote qué quieres (¡déjalo ya Clippo! tú precisamente no me vas a dar un novio inmortal friki con el cuerpo de Hugh Jackman, el carisma de House, la cuenta bancaria de Bill Gates y la clave para la paz en el mundo, no soy egoísta :))

Al otro lado, está la gente que hace la magia: los Houdinis de los ordenadores, los Gandalfs de la computación, los Dumbledores del código… Bueno, igual estoy exagerando un poquito, pero estoy hablando de esa gente genial, los programadores, diseñadores, analistas de sistemas… Lector de mi blog, sí tú (problablemente la única persona que va a leer este texto aparte de mi), el programa que tú abres para entrar en internet, el programa que usas para enviar mails, la web que visitas para ligar poco a poco con esa chica tan mona, todos han sido programados por esa gente genial de Estados Unidos, Reino Unido, la India, España, Japón… Y toda esta gente de tantos sitios del mundo tiene una cosa en común, todos empezaron programando un programa muy simple que lo único que hacía era mostrar en pantalla una frase, casi todos usaron la misma:

“hello world!”

Lo que ellos no sabían cuando hicieron su primer programita, era la cantidad de gente que necesitaría sus futuros programas para trabajar, lo útiles iban a ser los programas que hacen ahora, y cuánta gente haría pausas en su trabajo para jugar a alguno de sus juegos extremadamente adictivos (sí, programadores de Angry Birds, vuestro producto tiene algunos problemas con mi productividad, ¡y no es culpa mía!).

Este post es mi “programa hello world!” para el mundo de los blogs. Espero que el resto de mis post sean más interesantes o divertidos. Soy sólo una chica a la que le gustan los ordenadores, los deportes, la fotografía, el cine, los viajes y otras cosas. Y aquí, quiero hablar sobre curiosidades, cosas que me gustan, cosas que no me gustan, reflexiones sobre temas estúpidos y otras cosillas. Gracias por leerme.

P.D. Más información sobre los programas hello world: