Alguien se ha colado en el váter

De vez en cuando me gusta comentar noticias importantes y serias, más si tienen algo que ver con la informática, y bueno… no hay forma suave de decirlo así que allá voy: te pueden hackear el inodoro. Que sí, que sí, que lo dice la BBC, claro que para eso necesitas tener un inodoro de 5000$ que se controle desde el smartphone, vamos, lo normal.

El sueño de todo informático, tirar de la cadena del váter del vecino.

El sueño de todo informático, tirar de la cadena del váter del vecino.

Ahora mismo sólo le puedes tirar de la cadena o lanzar aire caliente en el culete al vecino rico si te alcanza el bluetooth de tu móvil. Pero imaginaos las posibilidades para el futuro, con nuestra manía de poner Internet en todo lo que se nos ocurre este tipo de inodoros se acabará extendiendo por todo el mundo.

  • No podrás estar seguro de si Obama sabe o no lo que has hecho en el baño hace un rato.
  • Te pegarás un susto tremendo cuando el niño del vecino encienda tu váter a las 3 de la mañana.
  • Antes o después alguien hará una cuenta en instagram con culos de famosos con filtros vintage (para el de Mel Gibson no hará falta hackear claro).
  • Tú querrás salir con un suave aroma a rosas en el trasero y el hacker lo cambiará por el de lavanda.
  • Los hackers, bueno, estos dan penilla, se verán conversaciones así:

– Hola Manuel, ¿qué es de tu vida?

– Bueno, estoy un poco deprimido…

– ¿Y eso? Si tú tenías un negocio cojonudo, me dijo mi sobrino que te encargabas de cosas de ordenadores y eso…

– Sí, antes era un hacker muy bueno, era el equivalente a una mezcla entre Lisbeth Salander y el tío de Operación Swordfish en la vida real, no había página del pentágono o la CIA que se me resistiera, pero ahora… ay ahora… sólo te diré que tengo que averiguar qué llevaba el kebab que se comió el presidente sirio ayer… 😦 Y la semana pasada, me contrató una vegetariana para saber si su marido la engañaba comiendo hamburguesas en su ausencia.

Va a ser un futuro muy duro, menos mal que yo soy una señorita y no hago esas cosas.

Más:

Sin manos

Los que veis The Big Bang Theory, ¿recordáis cuando Howard Wolowitz se quedó atrapado al “caer” con su pene dentro de su mano robótica?

Tal vez le hubiese venido mejor probar este invento que están poniendo en algunos hospitales chinos:

Sí, yo también me he quedado sin palabras, si creíamos que los japoneses hacían inventos raros, parece que sus vecinos chinos no quieren quedarse atrás. No se me ocurren explicaciones médicas convincentes que justifiquen un “extractor de esperma automático sin manos”. Eso sí, es a gusto del que lo usa, la velocidad, frecuencia, amplitud y temperatura son ajustables, y hasta les pone películas en la pantallita para… ayudar a la extracción claro.

Fuente:

¿Qué llevas puesto?

Un hola dicho de manera sugerente al micrófono del teléfono, casi susurrado desde unos labios pintados de un rojo intenso, una voz grave contesta al otro lado de la línea, con media sonrisa entre su ligera barba de tres días preguntando “¿qué llevas puesto?”, ella sonríe pícara, sujeta un tirante de su camiseta y continúa hablando… Así es como empiezan las conversaciones eróticas subidas de tono en las películas, por supuesto nadie contesta diciendo que lleva un pijama calentito de pingüinos y unas pantuflas de Bart Simpson, que hay que parecer sexys y muy chenchuales que diría una amiga mía. También es gracioso tanto interés por la ropa, porque en la escena en la que se ven en persona les estorba muy rápido, pero bueno, parece que resulta más excitante imaginar bajar una cremallera lentamente soplando al cuello que quitar una camiseta a toda leche.

Claro, la tecnología evoluciona, y ya no vale sólo con una voz sensual al teléfono, ahora además se puede calentar el asunto con mensajitos de texto calientes (teeexto, que luego se pierde un vídeo, lo ve medio pueblo y tenemos disgusto de concejales), y gracias a Internet se pueden ver las caras por videoconferencia, las caras o lo que surja, que en sitios como chatroulette lo difícil dicen que es no encontrarte con los bajos de algún caballero (les llamo caballeros pero es que no les conozco bien, como diría Groucho Marx).

Aún así, parece ser que esto del cibersexo no era suficiente con tocarse uno mismo mientras se oyen y se ven cosas guarrillas al otro lado de la línea. Una empresa española, ha debido pensar que con esto de la crisis y que muchos piensan emigrar se están quedando muchas parejas a distancia, incluso desde distintos países, y han decidido ayudarles con eso del calentón y los jueguecitos sexuales en la lejanía.  Y para ello han creado una cosa que a mí me parece rarísima, Klic-Klic®, pero oye, igual vende.  Se trata de unos aparatos (en versión para féminas y en versión masculina), que no sólo sirven para estimular, si no que también recogen los datos de presión y movimientos que les llegan para transmitirlos por Internet al aparato que está al otro lado de la línea. Para entendernos, si el chico empuja el suyo desde su aparato en Australia, el aparato de la chica hace ese movimiento al otro lado de la línea en Francia.  Además también funcionan vía bluetooth a 10-15 metros, para parejas que quieran hacerlo cerca sin hacerlo, sí, llegados a este punto yo también puse cara rara mientras lo leía. Si estoy a 10 metros de alguien, dispuesta a pasar una buena noche, lo último que se me ocurriría es mandar al otro a 15 metros y enchufar estos cacharros…


Imagino que si se les cae Internet, se cuelga el ordenador o hay que reiniciar el corte de rollo debe ser increíble. Señores ingenieros, por mi, dedíquense mejor a inventar los aviones de Ryanair que aterricen sin problemas o el teletransporte, que en las distancias cortas tienen más emoción estos asuntos, y desabrochar un sujetador de encaje hace mucho más que veinte descripciones de qué llevas puesto 😉

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