El fugitivo… versión baratilla.

Hay información que no sabes cuándo te será útil, por eso vemos a Bear Grylls comerse bichos, tal vez estemos en un momento dado huyendo de la justicia por un crimen no cometido (no, no le he hecho nada al de Nâzgul S.L., que pueda demostrarse) y necesitemos sobrevivir en una situación extrema en medio de una isla del Pacífico. Es una posibilidad, le puede pasar a cualquiera. Claro que para eso primero hay que huir de la justicia.

Para huir de la cárcel existen dos métodos muy diferentes:

El método Scofield, el sofisticado

No está nada recomendado, tienes que tener un hermano listo con dinero que esté dispuesto a tatuarse todo el cuerpo, elaborar un plan digno de genios, cometer un delito, que lo lleven a la misma prisión que a ti… y lo más difícil, que sepa papiroflexia, la pajarita no vale, tiene que ser una grulla… Nada, este lo descartamos.

Duele pensar en tantas horas de tatuajes, y luego ¿qué? como tarde en sacarte de la cárcel y engorde o adelgace un poco a la mierda el mapa, quieres ir a la salida, acabas en las duchas…

 

El método del túnel, el de andar por casa.

¿Qué lleva años hacer un túnel con mini martillo según alguna película muy buena? No pasa nada, ¿tienes otra cosa que hacer en la cárcel además de evitar que se te caiga el jabón en la ducha? Pues eso. No hace falta mucha tecnología para hacer un agujero en una pared, ya sabemos por Hollywood que los guardias hacen inspecciones a las celdas y no te van a dejar tener algo para cincelar, pero, ¿van a decir algo por tener una cuchara? Sí, las cucharas son armas peligrosas, tal vez incluso un día las prohíban en los aviones, junto a los corta-uñas.

¿No os lo creéis? Pues el ruso Oleg Topálov se ha escapado de la cárcel de Matrósskaya Tishiná en Moscú, rascando la pared con una cuchara. El truco estaba en arañar el cemento que unía los ladrillos. Después se fue por el túnel de ventilación, subió al tejado, saltó de tejado en tejado y se descolgó del edificio de al lado con una cuerda hecha de… ¡sábanas unidas! Fácil y barato, ni MacGyver ni el Equipo A lo hubieran planeado mejor con tan pocos materiales.

Oleg Topálov, no parecía tan espabilado en la foto…

Posible fallo del método del túnel.

Hay quien prefiere escaparse con los amigos, por no dejarles atrás, por tener compañía mientras estás en el monte huyendo y esas cosas…

En este caso es importantísimo tomar medidas, concretamente el diámetro de la barriga y el culo de tus compañeros, o al menos, dejar que el gordo fuerte salga el último. Si no te puede pasar como a este hombre en una cárcel brasileña, la imagen lo explica por sí sola:

Este era el segundo de los cuatro que huían, se quedó atrapado y el resto dentro, sólo uno escapó.

Fuentes

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5 comentarios el “El fugitivo… versión baratilla.

  1. A. Rimmer dice:

    Existe una forma mucho más sencilla de escapar de la cárcel. Haz que tu mujer envíe un fax ordenando tu puesta en libertad haciéndose pasar por el juzgado. Lo mejor de todo es que funciona!

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