San Valentín, manual de supervivencia. Segunda parte

Para sobrevivir los días previos a San Valentín tenéis el manual de supervivencia aquí. En esta parte del manual se hablará del día en cuestión.

El día d

Aunque no quieras los días pasan, y un día el calendario marca el 14, llega por fin el día del terror. Si has tenido muchas conversaciones de las anteriores, puede que te hayas hartado del San Valentín de las narices y no quieras ni oír hablar de amor, ni de regalos, ni de romanticismo. Por el día será como cualquier otro, con la salvedad de que te llamará algún amigo que está comprando el regalo a última hora y no sabe qué comprar. Las respuestas estándar del resto de la semana son igual de válidas. Recordemos:

[Suena el teléfono]
– ¡Socorro, socorro, socorro!
– mfmfmf… Estaba echándome la siesta, [bostezo] ¿qué pasa?
– ¿Te he despertado? Lo siento, ya llamo a otra.
– No, ahora que ya me has despertado con tanto socorro me lo cuen[bostezo]tas.
– pues es que tengo un problema, no sé qué comprarle a mi novio por San Valentín.
– ¿Y eso era una cuestión de vida o muerte?
– Claro. Además lo tenía pensado ya y no quedan en la tienda, y estoy nerviosa, y es hoy, y necesito comprar un regalo, y…
– ¿y tú no estabas el año pasado riéndote de todo esto y criticando San Valentín? XD
– ehhh… ya estás cambiando de tema, ¿qué le compro?
–  Pues no sé, no sé, cómprale un detallito, o haced alguna cosa juntos, o sexo desenfrenado…
– XDD ¿sexo desenfrenado? No se supone que tiene que ser romántico?
– ¿Y qué hay más romántico? Añade lencería o alguna fantasía.
– Eh, no sé, creo que voy a entrar en su tienda favorita de cosas frikis y a comprar algún peluche de Star Wars o algo así.
– Tengo un déjà vu…

Una vez superado casi el día, queda la noche, todas las parejitas están en sus respectivos planes San Valentinianos, y tú quieres sobrevivir a lo que queda con la esperanza de que al día siguiente la gente vuelva a hablar de cosas frikis, fútbol y que los políticos son malos.

Aquí recomiendo varias alternativas para pasar esa noche:

Alternativa 1

Irse de tapas con los solteros de tu grupo de amigos, o a cenar unas hamburguesas, o una pizza… son alternativas que las parejitas no suelen coger para esa noche, te lo pasarás bien y no estarás rodeado de corazones, purpurina y arcoiris por todas partes. Se puede acoger aquí a los amigos emparejados que tienen una relación a distancia ahora y no pueden verse, tampoco querrán oír hablar de San Valentín.

Alternativa 2

Hay gente que tiene a todos los amigos emparejados, o que sus amigos solteros están ocupados. Que no cunda el pánico, es una noche normal, salvo que no quieres oír hablar de corazones (si repito una vez más la palabra corazones vomitaré purpurina). Quedarte viendo la tele es un error, por algún extraño proceso mental, los que eligen la programación creen que a los que les gusta San Valentín van a estar en casa viendo la tele, en lugar de ser al contrario. Así que esa noche, a diferencia de las demás, Cosmopolitan y Divinity no suelen ser los canales con más pasteladas seguidas. Es mejor comprar palomitas y ver una peli de… tu colección personal que por supuesto no has obtenido por medios poco legales claro (señor de la SGAE ya puede pasar de largo). Con helado también sirve, pero pensarás que estás en una película romántica, cuando la prota está sola autocompadeciéndose al estilo Bridget Jones, y se trata de sobrevivir a San Valentín, no de hundirte más, que tú no tienes a Colin Firth detrás.

Llegados a este punto, te queda la difícil decisión de elegir película, y a ti, que a lo mejor el resto del año te encanta Love Actually o Chocolat, no te apetece nada ver gente enamorada, ni pasteladas, ni enamoramientos mágicos. Esto es complicado, porque en Hollywood les encanta meter historias de amor con calzador en cualquier cosa. O media historia de amor, para dejar la otra media para la siguiente película. Un ejemplo, si las típicas películas románticas tienen una historia de amor tal que así:

  1. Chico conoce chica.
  2. Chica conoce chico.
  3. Chica y chico se llevan mal.
  4. Chica y chico se quieren.
  5. Chica y chico se pelean.
  6. Chico se da cuenta de lo que pierde, chica llora con una amiga y come helado.
  7. Chico hace algo increíblemente romántico o un detallito.
  8. Chica y chico se quieren y comen perdices.

La típica película de acción supuestamente de tipos duros que no quieren pasteladas tiene a una chica con algo más de silicona que la anterior y la historia suele ser:

  1. Chico conoce chica.
  2. Chica conoce chico.
  3. Chica y chico se llevan mal.
  4. Chica y chico se quieren y salvan el mundo juntos.

Descartadas la mayoría de acción podrías pensar que las de superhéroes o ciencia ficción te valdrían, error, los frikis y casi frikis también tienen su corazoncito y suele haber una historia parecida a la anterior. Las de guerra pueden servir, abstenerse de ver Pearl Harbour, que ahí no se disparan hasta que no se ha montado el culebrón. Las de Tarantino son una buena opción, sangre, sangre, diálogos sobre hamburguesas, sobre la vida o sobre alguna chorrada, y venganzas. Las de artes marciales tampoco, el prota se enamora de la chica a la que ayuda porque la mafia persigue a su padre. En las de terror evitar las de adolescentes, si llevan niños mejor, dan más mal rollo, y total como vas asustada de ver todo rosita a tu alrededor… Si hay vestidos de época también hay que evitarlas, suelen llevar historia de amor y además muere hasta el apuntador. En resumen, gentes de Hollywood, ¡moñas! ¡que sois unos moñas!

Alternativa 3

Celebrar el año nuevo Chino, empieza ahora el año de la serpiente, no es mal momento para aprender sobre tradiciones ancestrales asiáticas para huir de tradiciones ancestrales anglosajonas. Tampoco es muy grave que no coincida exactamente por unos pocos días.

Alternativa 4

Quedarse en casa tapada bajo una manta y no abrir a nadie, no coger el teléfono y no tener contacto con el mundo. Esta está altamente desaconsejada para la supervivencia ante tal aluvión de romanticismo en el exterior, esto no es supervivencia, es hundirte en el mar con una bola de hierro atada a los pies. Se permite sólo en caso de gripe A (o de cualquier gripe que esté en el abecedario, que no marginamos gripes).

 Alternativa que no reconoceré

Estar en casa o en cualquiera de las alternativas anteriores, que suene el timbre, abrir la puerta, que aparezca un ramo de flores más grande que tú, ¿tiene piernas? no, es el repartidor que está más cansado de San Valentín que tú misma, darte cuenta de que estás en pijama y el chico es mono, maldecir tu mala suerte, descubrir que tiene una tarjeta con una dedicatoria preciosa, olvidar todo lo anterior y amar de repente las pasteladas artificiales de San Valentín. Ejem, Milady, ¡moñas! ¡Que soy una moñas!

Nota: Cualquier parecido con la realidad es pura coincidencia.
Milady no se hace responsable de posibles efectos adversos derivados de intentar reproducir algo de lo aquí expuesto en el mundo realtm.
Milady jamás de los jamases reconocerá haber dicho lo que pone en la última alternativa, está escrita bajo presión, seguro.

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2 comentarios el “San Valentín, manual de supervivencia. Segunda parte

  1. Marcos dice:

    Jajajajajaja… qué bueno, Milady…

    Aunque el hecho de contemplar la alternativa número 4, cuyo seguimiento imposibilitaría la número “quenoreconoceré” confirma que eres una tramposa 😉

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